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La hembra primordial


 

LA HEMBRA PRIMORDIAL

 





Se encuentra simultáneamente en la salida de todas las aldeas.

 

Arrodillada, desnuda, permanece en la misma postura y sin cubrirse durante todo el año, bajo el frío o el ardiente calor del verano.

Más grande que una mujer normal, brinda al pueblo sus nalgas entre las que asoma la vulva. Lo que también queda al descubierto son sus piernas y sus pies. Estos muestran las plantas blancas, a pesar que el color de la piel de la mujer es oscuro. Sus movimientos son suaves: agita levemente las caderas en una actitud de llamado y su vulva se abre y se cierra y brilla con la luz del sol y los rayos de la luna.

 

El rostro siempre está volcado a un abismo y la mayoría de los habitantes de las aldeas tienen prohibido acceder a él mientras no estén preparados.  Por lo demás, hay libertad para que hombres o mujeres se unan  a la hembra. En cuanto a los hombres, la mayoría eligen la vulva para penetrar a la enorme mujer. Estos engendrarán hijos, y permanecerán felices en sus numerosas familias. Dejarán de lado su propia transformación interior y arrojarán la misma como objetivo para que la cumplan algunos de las generaciones futuras.   Alegría de la familia y de la descendencia por un lado;  mediocridad; absorción en los problemas cotidianos por el otroy

 


Otros hombres eligen el ano para penetrar a la hembra. Las nalgas son prominentes y seductoras. La piel es suave, y seduce al hombre. Entre ellos estarán aquellos que luego se deciden por los gluteos por la penetración anal, ya sea que elijan sus parejas a hombres o mujeres. Alternarán la dominancia y la sumisión. Surgirá para ellos la posibilidad del sexo como separado de la procreación; una de las variantes para que la energía no se vuelque tan sólo en los hijos y retorne al propio ser. Entre quienes elijan el ano, habrá quienes ejerzan  un poder a veces brutal y llegarán a ser líderes temidos y odiados.

 

Un grupo encuentra placer en los pies de la mujer. Los pies simbolizn en la hembra todas aquellas tendencias que no apuntan a la procreación ni al afán de poder. Es el sexo emancipado de un objetivo ulterior. Quien domina el arte de esta sexualidad, podrá utilizarlo para conocer a fondo las leyes ocultas de la realidad.

En cuanto a las mujeres, en principio en el intento de seducir adoptan la postura de la hembra: arrodilladas, exhibiendo ano, vulva y pies a sus hombres para que elijan. También la mujer puede vincularse a la hembra amándola y realizando con la misma una unión que no será penada. De igual modo, la mujer puede convertirse en hombre y tener relaciones con la hembra primordial. Se dice que las mujeres a diferencia de los hombres tienen la potestad de unirse indisolublemente a la hembra y regresar transformadas. Como sus compañeros, muchas

La hembra tiene un rostro que nadie conoce. Según la leyenda que cuentan los ancianos, aquel que pasa por la vulva, el ano y los pies de la hembra; aquel que siendo hombre o mujer tenga como objetivo ponerse en el propio lugar de la mujer arrodillada, es el capaz de ver su rostro. Es decir cuando se haya unido con ella, y cuando a su vez se convierta en ella. Cuando realice en sí mismo el sagrado andrógino. El rostro de la hembra no se puede ver porque está al borde del abismo, pero cuando se cumplen los requisitos, la persona es capaz de elevarse de estar por encima y ver el rostro. Se dice que cuando esto ocurra, la vida cambiará. Habrá una comprensión profunda de todos los procesos, la secuencia se cambiará por la simultáneidad y de un modo u otro, se habrá cumplido la misión en esta existencia.


Mientras escribo estas líneas, la hembra primordial sigue arrodillada, inmóvil. Lo único que se mueve es levemente sus caderas y su vulva que vibra entre las piernas. Los hombres van y vienen. Las ciudades modernas brillan y sus edificios se elevan cada vez más alto.

La hembra primordial sigue desnuda, arrodillada, inmune a la nieve y al calor. Espera que la descubran. Que la atraviesen como una puerta para descubrir la realidad.



GOCHO VERSOLARI

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